En verano, nuestra rutina habitual de cuidado de la piel puede alterarse fácilmente, ya que viajamos, vamos a la playa o a la piscina y muchas veces permanecemos despiertos hasta altas horas de la noche, por lo que nuestra conocida rutina de cuidado de la piel de varios pasos suele pasar a un segundo plano. El sol, el calor, el agua salada o con cloro y los espacios con aire acondicionado pueden afectar a la piel, por lo que durante este periodo pueden cobrar mayor protagonismo los cosméticos hidratantes, nutritivos y regeneradores. Después de los soleados meses de verano, nuestra piel también puede agradecer un poco de cuidado regenerador. Una rutina bien estructurada puede incluir diferentes tipos de cosméticos que, debido a sus distintas texturas y formas de uso, pueden requerir diferentes soluciones de envasado. ¡Veamos qué tipos de envases podemos encontrar durante el cuidado diario de la piel!
Limpieza facial – frascos espumadores y con bomba
El primer paso de la rutina suele ser la limpieza facial. Para los limpiadores líquidos podemos utilizar frascos con bomba, mientras que, en el caso de determinadas fórmulas,
los frascos espumadores pueden ser una alternativa práctica.
El dispensador espumador dispensa una fórmula líquida adecuada en forma de espuma, lo que puede hacer más cómodo su uso diario.
Tónicos y brumas – dosificación fina con pulverizador
Para los tónicos, las brumas faciales y otros productos líquidos,
los frascos con pulverizador también pueden ser una buena solución. Con el pulverizador adecuado, el producto puede aplicarse sobre la piel en forma de una fina bruma.
Sin embargo, al elegir el frasco y el pulverizador, siempre es importante comprobar la compatibilidad entre la fórmula y el envase.
Sérums y aceites faciales – ¿cuentagotas, airless o vidrio?
Después del verano, los productos más concentrados también pueden volver a formar parte de la rutina de cuidado facial. Para diferentes sérums y aceites faciales se suelen elegir
frascos con cuentagotas, que permiten dosificar fácilmente incluso pequeñas cantidades de producto.
Una alternativa puede ser un frasco
airless, cuyo diseño puede reducir el contacto del producto con el aire y el contacto directo con las manos.
En el caso de las fórmulas sensibles a la luz, también conviene prestar atención al material y al color del envase. El vidrio ámbar, por ejemplo, no solo puede aportar a un producto cosmético un aspecto característico y natural, sino que también puede proporcionar una mayor protección frente a la luz que el vidrio transparente.
La solución ideal debe elegirse siempre en función de las características de cada fórmula.
Hidratación – tarros y frascos dispensadores
A finales del verano, muchas personas vuelven a utilizar cremas hidratantes y lociones corporales más ricas. Mi piel también está más sensible y cansada al final del verano, por lo que me gusta volver a utilizar lociones corporales de textura más densa. En estos productos es especialmente importante adaptar el envase a la consistencia de la fórmula.
Los tarros pueden ser una solución clásica para cremas más densas, mantecas corporales y bálsamos, ya que permiten acceder fácilmente al producto. Para las lociones y productos corporales más líquidos, en cambio,
los frascos con bomba pueden ser una opción práctica, ya que permiten una dosificación cómoda.
La fórmula determina el envase
A la hora de elegir el envase de los productos cosméticos de finales de verano y otoño, no conviene tomar una decisión basándose únicamente en la apariencia. También es importante tener en cuenta la textura y la composición del producto, la forma de dosificación y el uso previsto.
Ya se trate de una crema hidratante, un sérum regenerador o un aceite nutritivo, el envase adecuado puede facilitar tanto un uso práctico como la creación de la imagen de marca deseada.
La oferta de Allinpackaging ayuda a encontrar la solución de envasado más adecuada para cada fórmula destinada al cuidado diario de la piel a finales del verano.