Cremas, bálsamos y mantecas corporales – ¿Cómo elegir el tarro adecuado?

Fecha de publicación:
2026.09.08
En otoño, el uso de cremas, bálsamos y mantecas corporales de diferentes texturas vuelve a cobrar cada vez más protagonismo. Para estos productos cosméticos, los tarros son una de las soluciones de envasado más habituales. Sin embargo, es importante saber que para elegir el tarro ideal deben tenerse en cuenta varios aspectos. Una crema hidratante ligera, una manteca corporal rica o un bálsamo denso presentan propiedades diferentes, por lo que la elección del envase adecuado siempre debería comenzar por la propia fórmula. Además, la forma de uso, la apariencia y el tamaño se encuentran entre los aspectos más importantes. En nuestra próxima entrada del blog repasamos qué factores debemos considerar para elegir el tarro más adecuado para nuestro producto cosmético.

Primer paso: La consistencia del producto cosmético

En primer lugar, conviene analizar la consistencia del producto cosmético. Cuanto más densa sea una formulación, más importante puede resultar que el usuario pueda acceder fácilmente al producto. Una manteca corporal densa o un bálsamo, por ejemplo, serían difíciles de dosificar desde un frasco de cuello estrecho, mientras que un tarro de boca ancha permite extraer fácilmente la cantidad necesaria. No obstante, antes de elegir un tarro siempre es recomendable realizar una prueba de compatibilidad. La composición del producto cosmético puede influir en el tipo de material de envasado que puede utilizarse con él a largo plazo.

Considerar cómo se utilizará el producto

A la hora de elegir el envase, conviene imaginar todo el ciclo de vida del producto cosmético desde el punto de vista del cliente. El lugar, la frecuencia y la cantidad de uso influyen en el proceso de selección de la solución ideal.

Una manteca corporal en un formato más grande, por ejemplo, suele estar destinada al uso doméstico, por lo que un tarro de boca ancha que permita acceder fácilmente al producto puede ser una solución práctica. En cambio, un bálsamo más pequeño suele llevarse en el bolso o en el neceser. En estos casos, el tamaño compacto y un cierre seguro pueden cobrar mayor importancia.

Material y tamaño del tarro

La elección del material también es un aspecto determinante. Los tarros de plástico son ligeros y prácticos, por lo que pueden utilizarse para numerosos productos cosméticos y, además, son fáciles de transportar. Los tarros de vidrio, por su parte, pueden aportar al producto una apariencia elegante y premium, y son adecuados, por ejemplo, para cremas faciales, mantecas corporales premium o cosméticos naturales.

No todos los productos cosméticos necesitan envases de gran tamaño. Para un bálsamo labial o una formulación concentrada puede ser suficiente un tarro más pequeño, mientras que para las cremas corporales y las mantecas corporales puede resultar más práctico un formato mayor. Los tarros pequeños también pueden utilizarse para muestras de productos, formatos de viaje o para preparar sets de regalo. Si una marca ofrece el mismo producto en varios tamaños, los clientes pueden elegir más fácilmente la cantidad que mejor se adapte a sus necesidades.

Apertura del tarro, ajuste y protección

No solo importa el tamaño total del tarro. El diámetro de la abertura también puede influir considerablemente en la experiencia de uso. Una abertura más amplia puede resultar especialmente cómoda para mantecas corporales, exfoliantes y cremas densas, ya que facilita el acceso al producto.

Al diseñar el envase, también conviene pensar en cómo queremos que el cliente dosifique el producto cosmético. Además de utilizar los dedos, por ejemplo, también puede considerarse el uso de una espátula.

En el caso de los productos cosméticos, es especialmente importante que el tarro y su tapa correspondiente encajen correctamente. Por ello, antes de elegir el envase es recomendable probar el tarro con la formulación que realmente se introducirá en él. Entre otros aspectos, conviene comprobar cómo se comporta el envase durante el uso, si puede cerrarse correctamente y si permite acceder cómodamente al producto.

La composición de las cremas y otras formulaciones cosméticas puede variar considerablemente. Algunas fórmulas pueden ser más sensibles a la luz, al aire o a otros factores externos, por lo que el envase siempre debería adaptarse a las características específicas del producto.

El envase forma parte de la imagen de la marca

En la gama de AllInPackaging puedes elegir entre tarros cosméticos de diferentes tamaños, diseños y materiales, lo que permite encontrar el envase adecuado para numerosos tipos de productos, desde bálsamos en formatos pequeños hasta mantecas corporales de mayor tamaño. Un tarro bien elegido no solo sirve para almacenar el producto cosmético: también es una parte importante de la apariencia del producto y de la experiencia de uso.